GIPSY ENCUENTRA FAMILIA EN ASTURIAS
La voz de Asturias.es
Rubén y Gisela adoptaron una galga, que había sido maltratada, tras conocer su historia a través de internet
Se conocieron a través de una red social en internet y en seguida surgió la chispa. Lo suyo fue amor a primera vista, una de esas historias que, por mal que empiecen, siempre tienen un final feliz. Gisela y Rubén, una pareja asturiana, adoptó hace días a Gipsy, una galga abandonada y maltrada, tras leer su historia en Facebook.
“Mira mi foto, ¿crees que falta algo? Pues sí, efectivamente, me faltas tú en mi foto de familia. Soy Gipsy, ¡ven a conocerme, soy muy cariñosa!”. Este es el mensaje que llamó la atención de Gisela y Rubén. Una espinita empezó a ahondar en los corazones de esta pareja, que cayó rendida a los tres pies del animal: a Gipsy le falta la pata delantera izquierda. Además, luce una considerable cicatriz en el cuello como resultado de un intento de ahorcamiento por parte de su anterior dueño, posiblemente cazador, que intentó deshacerse de ella de la forma más cruel que encontró.
Afortunadamente, la protectora de animales El Refugio, de Madrid, intervino en la corta vida de Gipsy, que sólo contaba dos años cuando probó la barbarie humana. “Había sobrevivido al ahorcamiento, pero tenía la pata en muy mal estado y hubo que amputársela”, explican desde la protectora. Y añaden que estas salvajes prácticas no son, lamentablemente, escasas: “Cada año, cientos de perros utilizados para la caza son ahorcados cuando no resultan útiles para el ejercicio”.
Ahora, con cuatro años cumplidos, Gipsy abandona definitivamente esas cifras para empezar una vida cargada de atenciones. Sus nuevos dueños afirman que se ha adaptado “perfectamente y en muy poco tiempo” a su casa y a sus compañeros de juegos: dos gatos y otro perro.
“Queríamos un galgo porque es una raza bastante maltratada”, explica la pareja, que no necesitó pensar mucho para decidir que era ella la elegida. “Vimos su foto y nos pareció preciosa”, dice Gisela, orgullosa, mientras acaricia al nuevo componente de su peculiar manada. Tras ponerse en contacto con personal de El Refugio, fueron a conocer a su nueva mascota y firmaron, sin dudarlo un sólo minuto, el contrato de adopción.
Un gesto que sólo llevan a cabo el 3 % de las personas que deciden incluir un perro en su familia. Aunque, como explican desde la organización que salvó a esta galga, “gracias a internet las adopciones están aumentando”. Un dato alentador, si tenemos en cuenta que el pasado año fueron abandonados en nuestro país más de 145.000 perros y gatos. Sólo unos pocos han tenido la suerte de Gipsy. El resto aún espera.
