EL CORAZÓN DE ASTURIAS

escrito por admin en 11 octubre, 2011 categoría Agricultura, Cultura, Turismo

El Comercio

El premio al Pueblo Ejemplar de San Tirso d’Abres supone un reconocimiento y homenaje al mundo rural asturiano

De la misma manera que todos los lugares del mundo son el centro del universo, el corazón de Asturias está en cualquiera de sus 78 concejos, en cualquiera de sus 10.000 parroquias, en cualquiera de sus innumerables aldeas. Está ese corazón dormido a veces entre lana de melancolía y a punto de despertarse entre las manos de perspectivas futuras; un corazón que late con fuerza, quizás más agitado allí donde la tierra es frontera y, como en el emocionante poema de Aurora García Rivas, las palabras que se pegan a las zocas, que así llaman los de San Tiso d’Abres a las madreñas, pasan sin pedir licencia de un lado a otro de la raya. A San Tiso d’Abres le han concedido este año, muy merecidamente, el Premio Príncipe de Asturias al Pueblo Ejemplar. Fue una decisión justa, un auténtico homenaje y reconocimiento al mundo rural asturiano.

La asociación Cultural San Tirso del Eo, que preside Ángel Prieto Souto, organiza más de 25 activiadades socio-culturales a lo largo del año, casi todas ellas destinadas a que resurja la cultura tradicional en el concejo, aún viva y útil y tan atractiva que cada vez son más los viajeros que visitan el lugar. Llevaban cuatro años presentándose a la prestigiosa candidatura y siempre habían quedado, hasta ahora, finalistas. «La verdad», me cuenta Aurora García Rivas, «aunque teníamos esperanza en que llegase el premio, no lo esperábamos. Tú no sabes la alegría con la que recibimos todos los santirseños la noticia. San Tirso sí que fue una fiesta y no París», me dice recordando la novela de Hemingway que celebraba los felices años veinte antes de la guerra.

La autora de ‘Oviaxeiro da noite’, un magnífico libro de poemas escrito en la lengua más hermosa del mundo me habla con pasión de ese pedazo de Asturias donde el cielo refleja una vida. Apartada, dura, muchas veces olvidada, feliz sin duda a su manera pero porque aún sabe buscar instrumentos efectivos para combatir ese cáncer que corroe, de casa a casa, el campo asturiano: la soledad. Recuerdo un poema suyo, especialmente hermoso: «Era aquella mi aldea: / cinco casas / cinco álamos / y el viento». También tengo yo una ventana desde la que veo llover; también yo sé que llueve para que sueñe. Y pienso en esos cinco choupos, en esos cinco álamos: en esas velas que alertan de la soledad de cinco casas. Y también, en el vento que zoa y arrastra, con las hojas graves del otoño dorado, una voz que nació con Rosalía de Castro y que, miren ustedes, gracias a San Tiso d’Abres, también es asturiana.

Todo esto lo ha premiado la Fundación Premios Príncipe, en un proyecto que Graciano García, un explorador de Ayer supo soñar en condiciones en su momento porque tenía muy bien puestos los pies en la tierra. Ángel Prieto Souto, que se desvela profesionalmente por encontrar salidas exitosas al mundo rural, reconoce que el premio ha supuesto un revulsivo, un espaldarazo a una manera de actuar y, tal vez, una luz en la noche oscura que señala que el amanecer no está lejos. Ahora están con los preparativos -que vienen a este apartado rincón del mundo, corazón de Asturias, centro del universo, Don Felipe de Borbón y Grecia y Doña Letizia Ortiz, Príncipe y Princesa de Asturias. Por esos mismos pasó, que lo recuerda este republicano convicto, Doña Taresa, condesa de Tineo, a parir en Guimaraes al primer rey de Portugal, Afonso Enriques, aquel que soñó ya con los claveles en su cuna y se meció con las canciones que José Afonso cantaría casi mil años después. Vienen los Príncipes de Asturias y los cinco álamos, os cinco choupiños vellos, le dan los buenos días al mundo.

Habrá una gran celebración, como para una boda de las de antes y las de mañana. Roberto Rey, responsable de la Rectoral de Taramundi, a pocos pasos del concejo premiado, será el encargado del menú que coman sus Altezas e invitados. No me pueden decir el menú final, pero yo apuesto que de postre habrá ‘o rosco do xoves santo’. Nunca ta bien y tan asturiana y tan real sabrá la vida.

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