CENTRO DE CÁLCULO ASTURIANO PARA ETIOPÍA

escrito por admin en 9 noviembre, 2011 categoría Ciencia, Cultura, Trabajo

Lne.es

La Facultad de Química de la Universidad de Oviedo logra el apoyo de Asuntos Exteriores para un proyecto de colaboración con la de Adís Abeba.
La iniciativa le fue explicada hace días al atleta Haile Gebrselassie cuando vino a recoger el premio «Príncipe» de los Deportes

Cuando Haile Gebrselassie visitó Oviedo el pasado mes de octubre para recoger el premio «Príncipe de Asturias» de los Deportes, pudo conocer de primera mano un proyecto que le afectaba como etíope. Se lo contó en apenas cinco minutos -el protocolo manda- el catedrático de Química Física de la Universidad de Oviedo José Manuel Recio, portavoz de un grupo de profesores asturianos de la Facultad de Química que acaba de conseguir la financiación necesaria para la puesta en marcha en la Universidad de Adís Abeba, la capital de Etiopía, del que será el primer centro de cálculo científico del país, uno de los más pobres del mundo.

Un proyecto financiado y supervisado por el Ministerio de Asuntos Exteriores dentro de su fondo de cooperación internacional, que contará con cuatro años de ayuda oficial, según se les ha comunicado hace pocos días a sus promotores. El primero, cien mil euros de inversión, de los que tres cuartas partes se irán para equipamiento.

Un centro de cálculo es un equipo básico para la investigación en cualquier Universidad, el soporte a todas las simulaciones del comportamiento de la materia. La Universidad de Adís Abeba no lo tiene, a pesar de ser un campus relativamente grande, unos 40.000 alumnos.

El proyecto incluye la posibilidad de la creación de becas para la formación de dos doctorandos etíopes, jóvenes investigadores que puedan pasarse al menos tres meses en Asturias observando trabajo.

El proyecto fue muy bien valorado por Asuntos Exteriores y recibido en Adís Abeba con ilusión y hasta entusiasmo. José Manuel Recio ya ha estado en la Universidad etíope. «Ya han elegido las instalaciones y lo único que nos preocupa es el acondicionamiento. Ellos están poniendo mucho de su parte, pero en la capital son muy frecuentes los cortes de luz, y estos equipos requieren estabilizar el sistema de aire acondicionado».

José Manuel Recio no está solo en el reto. Le acompañan Víctor Luaña, José Manuel Menéndez y David Abbasi, todos químicos de la Universidad asturiana. Han superado con nota una fase preparatoria de un año, antes de entrar en la llamada fase integrada, la que finalizará con el centro de cálculo a pleno rendimiento. «Ese primer año», explica Recio, «sirve para conocer el trabajo de cada cual. Hemos comprobado que somos capaces de hablar el mismo idioma con los profesores de Adís Abeba. Hay buena química, y nunca mejor dicho».

Un profesor etíope ya visitó la Universidad de Oviedo en esta fase de intercambio personal y científico entre ambos grupos. Por cierto, llegó en la semana festiva de San Mateo y alguien tuvo que explicarle que la vida en Asturias no siempre es así.

El próximo año será clave para el proyecto. En la Universidad de Adís Abeba los edificios son dignos, aunque la falta de equipamiento es evidente. «Aquello no es ni mucho menos un caos, merece la pena colaborar», señala el profesor Recio, quien posiblemente se tenga que pasar unas cuantas semanas en Etiopía en 2012. Los meses de verano aquí son meses de lluvia allí, el mejor mes para trabajar sobre el terreno es octubre.

Los químicos asturianos enviarán el plan de trabajo y el proyecto a Gebrselassie. «Se mostró muy interesado. Él es doctor honoris causa por esa Universidad».

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